25.9.07

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Tu presencia vuelve mi aire irrespirable.
Tuve que elegir entre mi vida y tu amor; elegí llenarte las fosas nasales de bolitas de paraíso para que alguna utopía aloje tu endeble cuerpo.
Elegí cortar de cuajo este paraíso que tanta sombra hubo echado sobre nuestro amor, y con la madera verde de su tronco ensablé una hamaca para columpiar nuestros sueños: yo masqué la dura corteza en alucinaciones y vos tragaste la sabia pringosa que iba chorreando entre mis dedos por la boca de tu espalda, la boca negra y ajena que sólo sabía escupir, la boca que ahora se abre ante mis dedos hurgadores para recibir en su interior la esencia del paraíso.
Elegí atravesarte los pezones y los testículos con los primeros eslabones de una cadena en cuyo extremo até la hamaca; subiré tu cuerpo desnudo y encadenado al segundo piso y desde allí lanzaré mi hamaca hacia abajo para que tu inútil piel intente sostener mis alegres vaivenes.
Y cuando la tensión desgarre tus músculos atravesados subiré a cobijarte en mis brazos, te cubriré con brea espesa para que no se te escape el calor y sigas viviendo a mi lado, escupiendo carozos de paraíso de los que, tal vez, un día brote un árbol para mí.

2 comentarios:

Ing. Apolinario Muñiz dijo...

Genial!, me gustaria muchisimo contactarme con usted.
Saludos, y siga asi.

una dijo...

eso sólo será posible si ud. tiene un usuario de gmail (o un e-mail).